Rumbo a Dubái: Excursión a Abu Dabi 1ª parte

Último día entero en los Emiratos. Tocaba madrugar más que los demás días y es que, como dije al final de la anterior entrada, tenía que ir al aeropuerto pero no para coger un avión sino un coche xD

Tenía un coche reservado con Sixt, compañía de alquiler de vehículos con franquícias por casi todo el mundo y que siempre se reconoce por sus cochazos hipernuevos y modernos. Para la ocasión escogí un Mercedes Clase C de 2012 (la renovación de un modelo que aquí en España aún no había salido, de ahí lo de cochazos hipernuevos xD) ya que en medio de una marabunta de coches impresionantes y potentes, ir con un Mierditoyota o un Kakanissan, tenía miedo de que me echaran de la carretera (leí que no conducían muy bien esta gente) y quería ir seguro y tranquilo.

Cuando llegué al aeropuerto con el metro en 2 paradas, bajé al piso de llegadas y resulta que el stand de Sixt se encuentra del lado de llegadas, en la parte del viajero, zona donde en teoría no se puede acceder desde fuera. Ahí me vi en un aprieto pensando: ‘Y qué hago ahora?’. En esto que veo que un empleado accede por la supuesta puerta de salida hacia dentro por lo que se puede entrar. Ni corto ni perezoso me voy también hacia allá. Las puertas se abren y me cuelo, disimulo un poco y me voy acercando al stand. Allí pido mi coche, muestro el carnet de conducir internacional, mi pasaporte, firmo papeles, etc. No les quedan GPS, mierda, me cabreo, pienso cómo sabré guiarme por Abu Dabi o cómo salir de Dubái… Al final, sigo al de Sixt hasta el garaje. En cuanto veo el coche, se me olvida la tristeza del GPS xD Qué preciosidad, blanquito como me gusta, todo limpio, todo nuevo, hmmm…

    

Y nada, me da la llave y sin tiempo a probarlo en el garaje, me hace salir a la calle porque tienen que abrir la barrera. Yo, todo nervioso, porque encima es automático y nunca había probado uno, voy dando trompicones y saltitos hasta que le cojo el tranquillo a tiempo de salir del garaje. Me despido del trabajador y enfilo la salida del aeropuerto. Por suerte, desde un principio el coche es comodísimo, va suave y le voy cogiendo el truco. Eso de no usar el pie izquierdo, creí que movería el pie creyendo que tengo el embrague pero qué va, acostumbrado desde el primer momento. Encima, con el tiempo, descubro cómo funciona el limitador de velocidad, una palanquita en el volante que como su nombre indica limita la velocidad del coche y con el tiempo, dejo hasta de pisar el acelerador y me limito a conducir con las manos usando el limitador como el pedal del acelerador xDD Es supersencillo y las piernas lo agradecen, así da gusto conducir horas y horas. El coche también puede usarse en modo semiautomático, en plan formula 1 con 2 palancas en el volante pero prefiero el automático completo.

Bueno, pero miremos hacia la carretera. Salir de Dubái, por suerte, no puede ser más fácil, simplemente siguiendo el cartel de Abu Dhabi y escogiendo uno de los 6 carriles que existen xDD Hasta la salida aquello está petadísimo y hay que ir con 1000 ojos. Después se reducen los carriles a 3 y se va más espaciado y tranquilo. Pero claro, no había desayunado y tenía hambre, era pronto así que me paré en la primera estación de servicio que vi. Allí por fin pude admirar el coche con tranquilidad mientras desayunaba y por fin pude echarle unas fotillos al coche (que son las que hay antes de este texto). Revisé el maletero, los huecos del coche y en la guantera me encuentro con un plano de Abu Dabi, guay!!! cojonudo, la suerte me sonríe, parece que era del anterior cliente y que no lo han quitado al limpiarlo. Así ya respiro más, lo estudio para saber cómo moverme. También memoricé en un archivo de mi cerebro el Maps de la salida a Abu Dabi (y de la salida a Ferrari World).

Tras el desayuno, me recoloqué el asiento y los espejos (hasta entonces, no había tenido posibilidad de pararme e iba algo incómodo). Esto era otra cosa y ya podía incluso sintonizar la radio, muchas emisoras árabes, encuentro una en inglés que pone éxitos en inglés, bien, eso me gusta más, ventanillas bajadas, el asiento es comodísimo, voy como un rey xDD

    

Tras unas 2 horas de viaje, empiezo a ver carteles de desvío a Abu Dabi. Ya estoy entrando en la ciudad, avenida muy ancha, cruces con muchas obras, suena I feel good en la radio, la pongo a tope y empiezo a cantar y me miran raro xDDD En un momento me encuentro en el paseo marítimo y enfilo hacia mi primer objetivo, el hotel Emirates de hiperlujo. Oh, vaya, parece que está aquello casi inaccesible por unas obras enormes, creo que el metro. Me desvío y busco aparcamiento. En una avenida paralela al hotel hay muchísimo sitio. La mala suerte es que aparco demasiado lejos y tengo que caminar un porrón para llegar a la entrada principal, encima pasando pegado a las obras y con un calor más fuerte que en Dubái.

    

Justo delante, unos cuantos rascacielos con formas curiosas. Entro en el recinto del hotel y al poco llego a la visión frontal del hotel. Estoy en la calle, digamos, pero el suelo es de mármol rosa reluciente como ninguno, aquello debe patinar cuando llueve, si llueve, claro. Subo unas escaleras y llego a la entrada del hotel con el acceso de los coches, de Mercedes para arriba, claro.

    

En la primera estancia de la entrada, los retratos de los jeques de los Emiratos y luego el hall principal. Increible… todo reluce como dorado y presidiendo el centro del hall, un árbol de Navidad enorme y muy bien adornado. Se me hace extraño ver eso con el calor de fuera xD Tras unas fotos por la zona, decido visitar lo que más de uno imaginará. Sí, los baños, mitad por ganas y mitad por curiosidad. Grifería de plata en tono dorado (no creo que sean de oro), mármol por todos lados, lujazo total  como se ve en las fotos (hay más en el álbum que pondré en la segunda parte del día).

    

Regresé al coche y seguí mi ruta, tocaba ir a la Gran Mezquita Blanca que ya había podido apreciar a mi llegada a Abu Dabi. Aunque por un momento cogí el desvío incorrecto, enseguida me volví a poner en la ruta correcta. Allí estaba la mezquita. Tuve que aparcar en una calle paralela porque aunque tiene un parking a su lado, éste estaba cerrado y no podía meter mi coche. Fui haciendo fotos por la zona hasta que, de repente, me viene como un guarda de seguridad haciendo señales para que me acercara. Me pide que le enseñe las últimas fotos tomadas y me dice que las borre porque resulta que hay un edificio al que está prohibido fotografiar. Hay carteles que avisan de ello pero son pequeñitos y algo alejados del edificio, si los pusieran en las paredes del mismo, se verían más. Pregunto de paso cómo acceder al interior de la mezquita y me dice que ahora están de rezos y no se puede, que hay que esperar un rato. Me siento junto a una especie de charca/piscinita con otras personas que también esperan. Mientras disimulo, echo una foto al edificio que está prohibido xDD Al cabo de unos minutos, avisan por radio que ya podemos acceder y nos dejan pasar. A partir de aquí, os dejo unas cuantas fotos del lugar y un par de vídeos que es como mejor se ve, no hace falta decir cómo me sentía visitando aquella belleza:

    

    

    

Tras la visita, volví al coche. Era hora de comer algo y como después de esta visita, tocaba ir al Ferrari World, para allá que me fui.

CONTINUARÁ… (en la próxima entrada)

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